Dolores Hidalgo: Cuna de La Independencia Nacional

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Estancia de Don Miguel Hidalgo En Dolores
El 3 de octubre de l803, Don Miguel Hidalgo y Costilla se hace cargo de la Parroquia de Nuestra Señora de los Dolores. Es conocido el infatigable ánimo y laboriosidad que tuvo el Cura Hidalgo en la Congregación de los Dolores donde tuvo un ingreso anual de más de 4 mil pesos. Para tener algo de tiempo libre, contrató un ayudante y le confió la administración de las finanzas de la parroquia. Así no podrían acusarlo de derrochar o de manejar mal el dinero de la iglesia, y podría dedicarse más al servicio de sus feligreses, a la predicación y a su vieja afición por las empresas económicas. Para ayudar a la precaria economía de los nativos de la región les establece la Escuela de Artes y Oficios, en donde enseña alfarería y la fabricación de talavera; el cultivo de los olivos, la crianza del gusano de seda, carpintería, herrería, curtiduría, talabartería, apicultura –hace traer abejas de la Habana-, el cultivo de la vid y la fabricación de vinos Los instruye en el estudio de la música y conforma una orquesta. Hidalgo era un excelente violista. Todas esas empresas eran concebidas como teología práctica, para proporcionar trabajo al pueblo.

La Revolución de Independencia debía estallar el dos de octubre de l8l0, pero ante el aviso oportuno enviado por doña Josefa Ortiz de Domínguez de que la Conspiración había sido descubierta y denunciada en Querétaro, el Padre Don Miguel Hidalgo y Costilla tomó la determinación de proclamar la Independencia la madrugada del 16 de septiembre.

Dolores Hidalgo Guanajuato
Acudamos a las propias palabras de Don Miguel Hidalgo en su declaración tomada en Chihuahua:

“...tres o cuatro días antes del dieciséis de septiembre, tuvo el Declarante noticias, aunque vagas, de que Allende estaba delatado por lo que lo llamó a Dolores para ver lo que él resolvía, pero nada resolvieron en la noche del catorce que llegó a su casa, ni el todo el día quince, que se mantuvo allí; hasta las dos de la mañana del dieciséis, vino Don Juan Aldama diciéndole que en Querétaro habían aprehendido a sus confidentes, en cuya vista, en el mismo acto, acordaron los tres dar El Grito, llamando para ello el Declarante como a diez de sus dependientes, dando soltura a los presos que había en la cárcel, obligando al carcelero Feliciano con una pistola a franquear las puertas de ella, y entonces les previno a unos y otros que le habían de ayudar a aprehender a los Españoles Europeos, lo que se verificó a la cinco de la mañana, sin otra novedad que la de unos cintarazos que se le dieron a don José Antonio Larrinúa porque iba huyendo; que puestos en la cárcel los Europeos, cerradas las tiendas de unos, dejadas otras a cargo de los cajeros criollos o de sus familias y viniéndose a su partido los indios y rancheros que por ser domingo habían ocurrido a misa, trataron de encaminarse a San Miguel el Grande en persecución de su proyecto...”