Dolores Hidalgo: Cuna de La Independencia Nacional

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El Amanecer Independiente
Eran la cinco de la mañana del glorioso 16 de septiembre de l8l0, cuando el Cura de Dolores a la cabeza de un considerable grupo de sublevados llegó en el atrio de la iglesia.

El sol comenzaba a matizar casi imperceptiblemente la región oriental del poblado, y su luz aún no llegaba a las erguidas cimas de la torres de la parroquia. A una orden del pastor libertario, el Esquilón de San Joseph fue tañido a cargo del campanero del templo conocido como Jesús “El Cojo Galván”, mientras que los demás insurgentes subían al campanario y echaban las campanas al vuelo en medio de vítores y una tronata de cohetes. La Campana de Dolores había reunido a los primeros insurgentes en torno a la figura majestuosa del Padre Hidalgo, pero habría de transcurrir mucho tiempo para que aquel timbre de bronce fuese resguardado como el gran símbolo de la Independencia de nuestra nación.

Dolores Hidalgo Guanajuato
El Cura predicó entonces al gentío diciendo que el movimiento que acababa de estallar tenía por objeto derrocar el mal gobierno, quitando del poder a los españoles que trataban de entregar el reino a los franceses; que con la ayuda de todos los mexicanos la opresión sería echada por tierra; que de hoy en adelante no pagarían ningún tributo, y que a todo el que se enrolara en sus líneas llevando consigo armas y caballo se les pagaría un peso diario y la mitad, cuatro reales, al que lo siguiera a pie. Muchos de los que allí estaban se apresuraron integrarse a los insurrectos y de aquella compacta muchedumbre salieron robustos los gritos de:

¡Viva la Independencia!
¡Viva la América Española Libre y Soberana!
¡Viva nuestra Santa Religión!
¡Mueran los gachupines!
¡Muera el mal gobierno!”